Sobre la situación del jugador Marcel Hernández

Uno de los fines más relevantes de la Unión de Clubes de Futbol de Primera División,  es el desarrollo de programas y estrategias para que los jugadores de futbol de nuestros clubes afiliados, sigan patrones de comportamiento que sean coherentes con los más altos valores de la sociedad costarricense y  conforme a una moral universal.  

Entre esos valores,  nuestros jugadores deben observar los principios de respeto,  tolerancia, consideración y solidaridad hacia las demás personas.

En ese sentido,  hemos dado suma importancia al respeto hacia la mujer,  lo que nos  ha llevado a firmar convenios con el Instituto Nacional de las Mujeres,  para que el futbol sea agente promotor de políticas de igualdad de género y de erradicación de cualquier forma de violencia contra las mujeres.

Este compromiso no solo lo hemos asumido como institución,  sino también, de parte de los clubes y demás actores del fútbol,  incluyendo por supuesto,  nuestros jugadores, quienes deben asumir un rol líder en la promoción  de la no violencia contra las mujeres.

De esta forma, cualquier acto de violencia física, psicológica o sexual,  en que un jugador  pudiera incurrir contra alguna mujer,  será altamente reprochado y sancionado conforme a la normativa interna.

Sin embargo, en el caso del jugador del Club Sport Cartaginés, Marcel Hernández,  no podría tenerse como autor responsable de alguna de esas conductas,  toda vez, que al estar en trámite un proceso penal,   le asiste el derecho constitucional de ser considerado inocente, a no ser que con posterioridad recaiga una sentencia judicial en firme que diga lo contrario.  

En consecuencia,  en este momento UNAFUT no tiene legitimación para instar en forma directa o por intermediación del club afiliado cualquier acto restrictivo que pueda entenderse como una sanción.

Consideramos que, en este caso,  debemos mantenernos a la espera del resultado de la  investigación que está a cargo del Ministerio Público y los tribunales penales.